miércoles, 12 de agosto de 2009

Joaquin Peregrino Gómez: Influenza porcina electoral


Un nuevo virus ha contagiado a la clase política choca. El virus de la influenza porcina electoral. Este virus afecta la identidad partidista, los valores morales, aumenta la soberbia, hace perder la vergüenza y rebaja la dignidad. Amenaza también los valores democráticos, anula el sufragio efectivo, ignora los intereses del pueblo y aniquila la sana convivencia el respeto mutuo.

A diferencia de la influenza AH1N1, éste solo se propaga en épocas electorales, se trasmite en reuniones en los oscurito, en pláticas de café, en pactos familiares y en acuerdos cupulares. Los principales agentes son los políticos con ansias de poder, quienes sólo buscan beneficios económicos, los que siempre han vivido de la política y de los dineros públicos, los resentidos que están dispuestos a todo con tal de conseguir una candidatura y los oportunistas que ven en esta epidemia una ocasión para cachar un hueso.

Los síntomas por lo general son, aumento brusco de la temperatura en las declaraciones a los medios, protagonismo desmedido, baja en los niveles de decencia y pérdida circunstancial de la memoria. La clase política salvo honrosas excepciones, se encuentra contaminada con este virus, no les importa hacer de sus procesos internos y de la elección constitucional un muladar con tal de lograr sus propósitos aviesos.

Si padece estos síntomas acuda inmediatamente a la sede de su instituto político, solicite los documentos básicos, analícelos, lea la declaración de principios y considere los estatutos de su partido. Recorra las comunidades de su municipio, constate la pobreza extrema en la que políticos como usted han hundidos a sus habitantes, vea la miseria en que sobreviven, valore sus carencias, deje de pensar en sueldos estratosféricos, residencias de lujo, autos último modelo, yates y viajes de placer, tome una elevada dosis de vergüenza y póngase a trabajar por ellos, será un político sano, útil a la sociedad y no un zángano enfermizo.

Este proceso infeccioso electoral amenaza al IEPCT y al TET, al parecer algunos Consejeros y Magistrados ya presentan algunos síntomas de este incurable virus, lo cual se puede apreciar en sus discursos y dictámenes contaminados de intereses ajenos y carentes de independencia e imparcialidad.

El virus se propaga en todo el estado, sus consecuencias se verán el 18 de octubre. En el Centro tanto PRI como PRD, al parecer “ya se hicieron bolas”, a lo mejor hasta ponen un candidato de unidad de facto, al candidato de la “manzana”; en los demás municipios la guerra “amiga” será intensa donde saldrán descalabradas las endebles e improvisadas dirigencias de los dos principales partidos en la entidad.


Por: Joaquín Peregrino Gómez / Consejero Representante de Convergencia

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