Consejero Representante de Convergencia
Hemos sido tierra fértil para el caciquismo, con mentalidad de vasallos hemos aceptado sumisamente que nos gobiernen los caudillos, los cachorros de la revolución, los herederos de ilustres apellidos, quienes han destruido la esperanza, han saqueado al país, acumulado grandes fortunas y abandonado al pueblo en la mas degradante miseria. ¡Cuántas páginas de impunidad, injusticia y maldad se han escrito de estos grupos caciquiles en el poder!Como muestra tenemos los cacicazgos de Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí, de Cervera Pacheco en Yucatán, de Carlos Sansores en Campeche, de la familia Cárdenas en Michoacán, del los Hank González en el Estado de México, el de Rubén Figueroa en Guerrero. En Tabasco tenemos los casos de Tomas Garrido Canabal, Carlos Alberto Madrazo y Mario Trujillo García que han secuestrado el poder por muchos años, apoyados por caciques municipales; los Rovirosa en Macuspana, los Amat de la Fuente en Cárdenas y Huimanguillo, los Méndez en Tacotalpa, los Llergo y los Cano en Teapa, los Moguel en Balancán, solo por mencionar algunos.
Hoy emulando al inefable López Portillo y su ingeniosa frase “el orgullo de mi nepotismo” al presumir la inclusión de su vástago como subsecretario de Programación y Presupuesto, emergen nuevos cacicazgos; en Cárdenas, Salvador Aquino compra a su hijo una diputación plurinominal, Roberto Madrazo maniobra para imponer a su hijo Federico Madrazo como diputado local, en seguida hacerlo diputado federal, senador y luego gobernador como ha sido la ruta de los caciques a nivel nacional, Manuel Díaz ya fue presidente municipal de E. Zapata, ahora es diputado local y nuevamente candidato a la presidencia, Silvestre Álvarez Ramón de presidente municipal a diputado federal y de ahí pretende nuevamente la presidencia municipal de Nacajuca, en Jalpa de Méndez Selván García de diputado salta a presidente municipal y ahora nuevamente pretende regresar al congreso. Francisco Sánchez Ramos pretende apoderarse de Huimanguillo ya fue diputado local, ahora es diputado federal y regresa como candidato a presidente municipal, Manuel Andrade prefiere abandonar campechanamente el “mejor lugar para vivir” y esperar mejores tiempos para iniciar su cacicazgo. Estos son los grandes “demócratas” chocos del siglo XXI, que pretenden apodarse del poder por varias décadas sin importarle las siglas partidistas.
Dice Lorenzo Meyer en su ensayo “Los caciques: Ayer, hoy ¿y mañana?” “La sociedad civil puede y debe sustituir de manera definitiva al caciquismo como la forma de ligar al ciudadano con la autoridad. Por tanto, la siguiente fase de la democratización mexicana deberá ser una lucha conjunta de la sociedad y las nuevas autoridades, cuya meta debe ser la conquista de los reductos caciquiles y hacer del inicio del siglo XXI la tumba de esa vieja y, ahora, anacrónica institución” ¿Cuántos cachorritos quedarían reclamado a sus progenitores la herencia política que creen merecer? ...Y mi pluri apá?
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