Para el año de 1992 la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú Tum fue distinguida con el premio Nobel de la Paz por su lucha a favor de los derechos humanos y de los perseguidos, nuestro vecino país del sur vivía en esos momentos una guerra civil interna que duró 36 años.Los resultados de ese conflicto fue desastroso cien mil muertos y cuarenta mil desaparecidos cifras que sin embargo pudieron haberse quedado cortas pues organizaciones de derechos humanos hablaron de números mucho mayores.
Para cuando Rigoberta Menchú recibió el premio Nobel se encontraba exiliada en México huyendo de la severa violencia que su país tenía para ese entonces, al igual que miles de guatemaltecos que se refugiaron en nuestro país para salvaguardar su vida y la de su familia.
Al recibirlo (el Nobel) la indígena portavoz de los desprotegidos y agredidos guatemaltecos indígenas y mestizos pronunció un severo discurso ante los Reyes de Noruega, el primer ministro y un gran cuerpo diplomático pues era una distinción a la que pocas oportunidades tenía una persona de raíces indígenas obtener.
Menchú había viajado desde México para ir a recibir su medalla del Premio Nobel, sus palabras señalaron con tristeza que había sido en su país Guatemala donde mas había encontrado objeciones para que se le entregara el premio y tremendas acciones que nada tenían que ver con la Paz.
Y remató diciendo. “Con profundo dolor, por una parte, pero con satisfacción por otra, hago del conocimiento de ustedes, que temporalmente el Premio Nobel de la Paz 1992 tendrá que permanecer en la Ciudad de México, en vigilia por la paz en Guatemala. Porque no hay condiciones políticas en mi país que permitan avizorar una pronta y justa solución. La satisfacción y reconocimiento provienen del hecho de que México, nuestro hermano país vecino, que tanto interés y esfuerzo ha puesto en las negociaciones que se realizan para lograr la paz y ha acogido a los refugiados y exiliados guatemaltecos, nos ha otorgado un lugar en el Museo del Templo Mayor (cuna de la memoria milenaria de los Aztecas) para que el Premio Nobel resida, en tanto se crean las condiciones de paz y seguridad para ubicarlo en Guatemala, la tierra del Quetzal.”
Eran otros tiempos los que México vivía, éramos un país ejemplo a seguir por nuestra política exterior, contrario a Vicente Fox y el famoso “comes y te vas” hecho contra el líder cubano Fidel Castro o sus torpes relaciones con Estados Unidos, en aquellos tiempos sosteníamos buenas relaciones con Cuba y con los Norte América, con el primero sosteníamos excelente intercambio comercial y médico y con el segundo firmamos un histórico tratado comercial vigente hasta nuestros días.
México era el ejemplo latinoamericano, el lugar más seguro (después de USA) para buscar asilo político, un lugar neutro para buscar acuerdos de estabilidad de países centro y sudamericanos fue justamente por eso que Rigoberta Menchú deicidio colocar en nuestro territorio su medalla del Premio Nobel.
Pese a que en Guatemala en 1996 el entonces presidente Álvaro Arzú logró un acuerdo que puso fin a la guerra interna, hasta esta fecha la medalla de Rigoberta Menchú continúa depositada en el Museo del Templo Mayor en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Qué pensará hoy en día Rigoberta Menchú de guardar su medalla en un país donde en una Guerra declarada por el Gobierno mexicano a al Narcotráfico se vive en un clima de inseguridad, de inestabilidad y zozobra.
Un país que hasta el 25 de marzo, 19 mil 64 personas habían sido ejecutadas por el crimen organizado en lo que va del sexenio de quien se autonombró Presidente del Empleo, pero que resultó ser el Presidente de la Muerte.
Cuando dio inicio la “Guerra” calderonista, los decapitados o asesinados con cierta saña eran noticia, hoy perdemos poco a poco la capacidad de asombro al saber que ahora utilizan acido y fuego para deshacerse de los cadáveres de los enemigos.
No hay cifras reales de los desaparecidos por levantones pero se estima que es superior a los asesinados, ¿está México acercándose a una situación grave de violencia como la que alguna vez pasó en Guatemala?.
No dudemos que pronto Rigoberta Menchú opte por llevarse su medalla a otro lado pues en nuestro país tristemente hemos retrocedido en nuestra estabilidad a niveles de violencia alarmantes creados por una estrategia fallida y ridícula planteada desde los pinos por un Presidente endeble que enfila sus baterías a acabar a un monstruo que nunca terminará de crecer y descuidando objetivos urgentes como el empleo y el desarrollo económico y combate a la pobreza.
No somos para nada ya un país neutro donde alguna nación quiera pedir nuestro auxilio para lograr objetivos de Paz y estabilidad, somos nosotros los que necesitamos ese auxilio pues ahora los países recomiendan a sus ciudadanos no visitar el nuestro y con justa razón aquí se respira el miedo a en cualquier momento ser víctima de un fuego cruzado, es esa nuestra triste realidad.
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